El Libro de la Vida: La experiencia de Dios-Amor es la substancia y la cumbre de toda la mística de Ángela: es su inmersión en lo divino. por Santa Ángela de Foligno

El Libro de la Vida: La experiencia de Dios-Amor es la substancia y la cumbre de toda la mística de Ángela: es su inmersión en lo divino. por Santa Ángela de Foligno

December 15, 2019

Titulo del libro : El Libro de la Vida: La experiencia de Dios-Amor es la substancia y la cumbre de toda la mística de Ángela: es su inmersión en lo divino.
Fecha de lanzamiento : January 28, 2017
Autor : Santa Ángela de Foligno
Número de páginas : 302

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Santa Ángela de Foligno con El Libro de la Vida: La experiencia de Dios-Amor es la substancia y la cumbre de toda la mística de Ángela: es su inmersión en lo divino.

El libro de Ángela se compone de tres partes bien distintas., La primera parte está constituida por la autobiografía mística dictada por Ángela a Fray Arnaldo. Toda su experiencia mística, que va de su conversión (año 1285) a la visión de Dios sobre las tinieblas (año 1296), está condensada en casi una treintena de pasos o etapas interiores. El primer grupo de veinte pasos es más esquemático y lagunoso; el segundo grupo de otros siete pasos complementarios es más meduloso y trascendental.
Esta es la parte más importante del libro. Si bien nacida ocasionalmente como una búsqueda de seguridad espiritual y recogida como apuntes en unos pocos folletos para una consulta espiritual, poco a poco, tanto Ángela como Arnaldo se dieron cuenta de que la transcripción entraba en un preciso proyecto divino, para que sirviera de edificación e iluminación de muchas almas sedientas y hambrientas de alimento espiritual.

El trabajo se desarrollaba así. Ángela y Arnaldo estaban sentados ante una mesita en un rincón de la iglesia, a la vista de todos, para evitar suspicacias y murmuraciones, si bien no las aventarían del todo. Ella dictaba su mensaje en dialecto umbro, que Arnaldo traducía directamente al latín. A veces por la prisa reproducía en el texto latino las mismas palabras de Ángela, sin duda poco gratas literariamente hablando, "pero preciosas como documento de fidelidad y de fresca inmediatez".

Al final, el fraile escritor o secretario leía la traducción a Ángela, para recabar su conformidad.